Llevábamos ya más de tres años. Cada mañana , a primera hora, allí estaban todos esperándome y claro, yo convencido de que me querían y que nuestra relación era sana y sincera. Por la Primavera hasta habían anidado y criado en un rincón del estante de arriba, poniéndome todo de puta pena , claro, pero a mi no me importó. Continué cada día a la hora del desayuno, recortando la corteza a mi tostada calentita y colocándosela en trocitos sobre la barandilla de mi terracita, (es que es pequeña, ¿sabes?, la terracita), me los quitaban hasta de las manos.
Pero claro,…es que, cuando empezaron los rumores de lo del virus H5N1...y que conste que lo sé ¿eh? , sé que es una exageración, pero chico es que … los
hipocondríacos somos la leche para estas cosas, muy nuestros …y claro , entonces...lo primero que he hecho ha sido pinchar en la jardinera un molinillo de colores de esos que dan vueltas con el viento,
también he colgado del techo con un cordel un par de cedés , que cómo se mueven todo el rato , con los consiguiente reflejos, les deben asustar un huevo, y bueno , por último, he dejado de ponerles la corteza de mi tostada calentita…. Total, es que ha sido visto y no visto ¡cómo han pillado mi indirecta los tíos, tu!… El primer día hubo un par de ellos, debían ser los dos avariciosos comilones que me quitaban los trocitos de pan de la mano antes de que yo los dejara sobre la barandilla, pero al día siguiente ya no apareció ni uno, y hasta hoy ¡ joder con los tíos! ¡ pero serán egoístas!, no me digáis
que no, porque claramente se vé que los cabrones de los pajarillos de mi barrio sólo me querían por el interés ¿a que si?
De todas formas lo que tengo que hacer es reponerme de este golpe de la mejor forma que pueda, lo primero será limpiar todas las caquitas,para que nada me recuerde a ellos, porque me lo han dejado todo..¡ Buuff ¡, con guantes, con mascarilla y con mucho cuidado, claro.


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